sábado, 29 de marzo de 2014

Alteraciones del apetito (anorexia y bulimia)

Alteraciones del apetito (anorexia y bulimia)

¿Qué es?
Los trastornos de la conducta alimentaria son muy frecuentes, en especial durante la adolescencia. Afectan generalmente al género femenino, aunque no es rara la detección de algunos casos en el género masculino.
Son trastornos característicos de las sociedades desarrolladas y su incidencia aumenta al aumentar el nivel socioeconómico de la población estudiada.
Los trastornos de la conducta alimentaria son básicamente dos, aunque no es extraño detectar rasgos de ambas entidades en una misma paciente:
Anorexia nerviosa:
En ésta, la paciente tiene una percepción anómala de su imagen corporal, viéndola distorsionada: la paciente ve su cuerpo con obesidad, a pesar de presentar un objetivo peso bajo, y presenta un miedo obsesivo a engordar. Esto conlleva la realización de una dieta progresivamente más escasa y restrictiva de modo voluntario. Así, la paciente llega a un estado de extrema delgadez y malnutrición que pone en riesgo su supervivencia, mientras sigue afirmando su obesidad. En muchos casos, sin tratamiento la paciente puede llegar a la muerte por malnutrición.
Bulimia:
En esta alteración del comportamiento alimentario la paciente presenta episodios compulsivos de ingesta incontrolada de alimentos en períodos cortos de tiempo (minutos a horas), seguido de un intento de compensar esta ingesta incontrolada de calorías a través de la provocación del vómito, del uso de laxantes y diuréticos, aumento de la actividad física y períodos de ayuno total.
¿Cómo se produce?
La existencia de agregación familiar y de factores genéticos y biológicos parece demostrada; sin embargo, la participación de rasgos de personalidad de las pacientes y la intervención de factores sociales y culturales son también determinantes.
El proceso de maduración personal del adolescente conlleva períodos de cierta vulnerabilidad ante la aceptación social y ante los patrones culturales y la entrada en la edad adulta en las condiciones idóneas. Las tensiones que todas estas circunstancias ejercen sobre los adolescentes pueden desembocar en actitudes y comportamientos que asimilen la delgadez con la felicidad y el éxito social.
Síntomas
Generalmente las pacientes de trastornos del comportamiento alimentario presentan baja autoestima y alto nivel de autoexigencia, factores que condicionan una alta ansiedad en la persona. Suelen ser personas en general introvertidas, inseguras, obsesivas y perfeccionistas, con familias rígidas y sobreprotectoras; muy a menudo se trata de familias en las que la madre ejerce un control importante, mientras la figura paterna está más distante.
En el caso de pacientes con bulimia a menudo tienen desconocimiento de los correctos hábitos nutricionales, los problemas familiares son importantes y las pacientes manifiestan otras conductas compulsivas, como el consumo de drogas o alcohol, tendencia a la realización de hurtos, hábitos sexuales hiperactivos y síndrome depresivo.
Diagnóstico
  • En el caso de la anorexia, suele presentarse en paciente de género femenino, comúnmente entre los trece y los diecisiete años, de clase económica acomodada, con inteligencia normal o superior, carácter perfeccionista y en exceso preocupada por su imagen corporal (en especial la zona de caderas y muslos). En casi la mitad de ellas hay una historia anterior de sobrepeso y la realización de régimen alimenticio. Presentan una obsesión con perder peso y eso se manifiesta en su comportamiento ante los alimentos. A menudo tienen tendencia al aislamiento, en especial durante las horas de las comidas, y a la realización de ejercicio físico de modo intenso e incontrolado. Con el progreso de la enfermedad, sobreviene la pérdida excesiva de peso, amenorrea, tendencia al aislamiento y distorsión de la percepción del propio cuerpo (dismorfofobia). Los síntomas se perpetúan en el tiempo y se van haciendo de gravedad progresiva. El diagnóstico debe ser realizado por el servicio de psiquiatría y la paciente ser derivada a un servicio especializado en trastornos del comportamiento alimentario.
  • En la bulimia, la paciente suele ser también adolescente, aunque muchos casos aparecen o se mantienen en la edad adulta. La paciente presenta episodios autoprovocados y repetidos de vómitos después de las comidas y realiza purgas, períodos de ayuno y ejercicio físico excesivo. El uso de vomitivos, laxantes y diuréticos es también muy común, creyendo las pacientes que de este modo pueden perder peso, intentando compensar la ingestión de calorías. Las pacientes suelen intercalar períodos de realización de dietas alimenticias con épocas de exceso de ingestión incontrolada de alimentos. En general, las pacientes bulímicas no sufren pérdidas de peso, la menstruación es normal y tienen un carácter extrovertido, al contrario de las pacientes con anorexia.
Tratamiento
El tratamiento de estos trastornos tiene que realizarse con un abordaje profesional especializado en servicios específicos para tratar trastornos del comportamiento alimentario. El abordaje suele ser integral a través de fármacos y la intervención de un equipo multidisciplinar con psiquiatras, psicólogos, nutricionistas y otros profesionales sanitarios.
En ocasiones es necesario el ingreso de la paciente en centros hospitalarios o en servicios especializados durante un período de tiempo.
Generalmente, la terapia debe extenderse a la familia, educando al entorno de la paciente para poder manejar el día a día de la paciente.
En todos los casos será fundamental la educación alimentaria y el aumento de la autoestima de la paciente, que complementará a las terapias farmacológicas y psicoterapéuticas.
Medidas preventivas
La prevención de estos trastornos pasa por la importancia de la detección precoz de los casos individuales, pero también pasa por la importancia de:
  • la realización de campañas públicas de prevención y de detección precoz,
  • la intervención de las administraciones en cuanto a influir en la modulación de las imágenes de la "perfección" corporal, y para la difusión de modelos estéticos adecuados y conformes a la salud objetiva,
  • la intervención de las escuelas en cuanto a la imagen corporal y a la educación para la salud y una correcta nutrición, y para la importancia de la detección precoz de estas afecciones,
  • la vigilancia de los familiares y allegados de las posibles pacientes, realizando un trabajo de análisis, detección y búsqueda de ayuda profesional ante los primeros síntomas,
el trabajo de los profesionales de la pediatría en cuanto a la educación alimentaria de los adolescentes.

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Enfermedad de Parkinson

Enfermedad de Parkinson

Qué es
Es una enfermedad crónica degenerativa en la que se produce la destrucción de unas células situadas en la sustancia negra de la región cerebral encargada de la síntesis de la dopamina.
La enfermedad de Parkinson afecta principalmente a individuos mayores de 65 años con una prevalencia del 1% en esta edad y del 2% en mayores de 85 años. Existen algunos casos de enfermedad de Parkinson en edades más jóvenes (4ª década de la vida). Afecta ligeramente más a los varones.
Cómo se produce
Se trata de una enfermedad de causa desconocida en la que probablemente actúan varios factores, desde genéticos, infecciosos y sobretodo ambientales, unidos a la degeneración propia de la edad.
A nivel anatomo-patológico se observa la despigmentación de la sustancia negra, pérdida neuronal importante e inclusión de cuerpos de Levy en la sustancia negra. Esto conlleva a un déficit de dopamina, neurotransmisor encargado del control de los movimientos principalmente.
Sintomatología
Inicialmente los síntomas son muy variados y comprenden desde dolor en el cuello, espalda o extremidades hasta la aparición de los síntomas principales de la enfermedad de Parkinson que son el temblor, la bradicinesia (enlentecimiento de los movimientos) y la rigidez muscular.
El temblor es la manifestación clínica más característica y es el primer síntoma en el 70% de los casos. Suele iniciarse en una mano (unilateral) hasta alcanzar otros territorios como la cabeza y extremidades inferiores. Es un temblor de reposo, que disminuye con el movimiento y con el sueño y aumenta ante situaciones estresantes. Recuerda a la acción de contar monedas.
La bradicinesia es la lentificación del movimiento (la acinesia es la dificultad para iniciar un movimiento), provocando la pérdida de capacidad para realizar movimientos voluntarios con la facies amímica característica, además de la pérdida del balanceo de las extremidades superiores durante la marcha, alteraciones del lenguaje con un discurso monótono y una voz débil, dificultad para realizar actividades de la vida diaria cotidiana como vestirse, afeitarse, etc.., escribir con letra pequeña (micrografía) y dificultad para levantarse de una silla, siendo el síntoma más invalidante de la enfermedad de Parkinson.
La rigidez muscular se produce ante una resistencia de la movilidad pasiva de una extremidad. Afecta tanto a la musculatura cervical como a las extremidades produciendo la característica "rigidez en rueda dentada". Es causa de dolor, dificulta la marcha y provoca contracturas musculares en estadios avanzados de la enfermedad.
La inestabilidad o pérdida de reflejos posturales ocasiona la dificultad a la marcha y al mantenimiento del equilibrio. El paciente adopta una postura característica que consiste en la flexión de cabeza y tronco inicialmente y a medida de avanza la enfermedad, con flexión de extremidades superiores e inferiores. En bipedestación se desplaza el cuerpo hacia delante y al iniciar la marcha, el paciente lo hace con el cuerpo doblado, con pasos cortos y arrastrando los pies.
Otros síntomas habituales son: demencia (hasta en un 10%), depresión (40%), salivación excesiva, hipotensión postural, disminución del parpadeo y trastornos del sueño.
La enfermedad de Parkinson es progresiva , existiendo diferencias entre los pacientes en cuanto a la respuesta al tratamiento. En pacientes con buena respuesta al tratamiento la esperanza de vida puede ser de 20 a 30 años, aunque se estima que aproximadamente el 25% tendrá graves discapacidades a los 5 años a pesar del tratamiento.
Diagnóstico
Es un diagnóstico clínico. Es básico realizar una buena historia clínica del paciente con ayuda de la familia, quien nos guiará sobre el tiempo de evolución y el inicio de los diferentes signos y síntomas, así como una exploración neurológica completa.
De forma universal se considera la enfermedad cuando se cumplen los siguientes criterios:
Presencia de al menos dos de los síntomas cardinales: temblor, rigidez y bradicenesia durante al menos un año
Respuesta al tratamiento con L-dopa (precursor de dopamina) considerable y con un efecto de al menos un año (la falta de respuesta a L-dopa debe hacer reconsiderar el diagnóstico)
No existen datos de laboratorio ni pruebas de imagen que orienten a la enfermedad de Parkinson. El único dato de certeza de la enfermedad, es un dato neuropatolológico, es decir tras realización de una autopsia en donde se demuestra la disminución de neuronas dopaminérgicas y de dopamina en la sustancia negra, así como los cuerpos de Levy.
Tratamiento
El tratamiento de la enfermedad de Parkinson no es sencillo. De hecho no hay acuerdo en cuál es la mejor estrategia al inicio de la enfermedad. Se acostumbra a retrasar lo máximo posible, si puede ser, cuando la enfermedad empieza a interferir en la vida diaria, sobretodo en pacientes con una esperanza de vida larga. Esto se debe a la pérdida de eficacia de la L-dopa (a los 5 años su eficacia disminuye alrededor de un 50%) y por la aparición de los efectos secundarios de la aparición que obligaría a retirar o cambiar la medicación.
La L-dopa es el tratamiento de elección de la enfermedad de Parkinson. Produce una mejoría en el 80% de los pacientes durante los primeros años. Mejora principalmente la bradicinesia y la rigidez, y en algunos pacientes, el temblor. Sus efectos secundarios principales son: hipotensión, náuseas, discinesiasfluctuaciones motoras y psicosis.
Los anticolinérgicos pueden tener efecto aditivo a la L-dopa y actúan principalmente sobre el temblor en las fases precoces de la enfermedad. Tienen sin embargo, efectos secundarios especialmente en personas mayores como sequedad de boca, sequedad ocular, retención urinaria, alteración cognitiva y otros que hace difícil su uso en este grupo de pacientes.
Los agonistas dopaminérgicos (bromocriptina, pergolida, lisurida, ropinirol, selegilina), pueden ser útiles como monoterapia o asociados a L-dopa, especialmente en formas más benignas de la enfermedad. Su utilidad se observa sobre la rigidez y la bradicinesia, con mejoría de estos síntomas.
La amantadina (sustancia antivírica con propiedades anticolinérgicas y dopaminérgicas) aumenta los receptores dopaminérgicos pero tiene el inconveniente de pérdida de eficacia a los 3-6 meses de tratamiento, que se recupera al dejarlo durante 2-3 semanas.
Otros fármacos de utilidad son los inhibidores de la enzima COMT (entacapona), que reduce las fluctuaciones del paciente y disminuye las necesidades de L-dopa.
La cirugía en la enfermedad de Parkinson está indicada en pacientes menores de 70 años, con síntomas muy incapacitantes con importantes efectos secundarios de la medicación junto al fracaso del tratamiento farmacológico disponible. Las técnicas quirúrgicas utilizadas son la palidotomía o estimulación palidal.
La fisioterapia es muy beneficiosa para los pacientes en los que predomina la rigidez, para la mejoría de la movilidad y de la actividad diaria.

hipertensiòn intracraneal

Hipertensión intracraneal

Qué es
Es el aumento de presión en la cavidad craneal. La cavidad craneal la constituyen el parénquima cerebral, el líquido cefalorraquídeo (LCR) y el componente vascular (arterias y venas). Cuando se produce un aumento de presión de cualquiera de estos componentes, al ser el cráneo una cavidad cerrada e inexpansible, se producirá un aumento de la presión intracraneal con la aparición de una serie de síntomas característicos.
Cómo se produce
Las causas más frecuentes de hipertensión intracraneal, son:
Traumatismo craneoencefálico: causa más frecuente en la infancia y en los adultos
  • Hidrocefalia: aumento de LCR
  • Enfermedades infecciosas: Abscesos, Meningitis, Empiema
  • Tumores cerebrales
  • Trastornos metabólicos: Hiponatremia
  • Trastornos vasculares: Hemorragia subaracnoidea, infarto cerebral
Sintomatología
La tríada característica de la hipertensión intracraneal, es:
Cefalea crónica progresiva que no mejora con el tratamiento habitual, es de características pulsátiles y empeora por la mañana
Vómitos "en escopetazo", sin ir precedidos de náuseas y de predominio matutino
Papiledema (edema de papila): Hasta en la mitad de pacientes con hipertensión intracraneal. Valorable mediante un examen del fondo del ojo
Otros síntomas y signos que también pueden aparecer son: diplopía (visión doble), hipertensión, bradicardia, dificultad respiratoria, deterioro de conciencia que puede evolucionar a coma y finalmente la muerte.
Diagnóstico
El diagnóstico debe hacerse con rapidez, ya que la hipertensión intracraneal se considera una urgencia médica, y es necesario conocer cuanto antes la causa de la misma para iniciar el tratamiento adecuado y evitar mayores complicaciones.
Para ellos debe realizarse una buena historia clínica seguida de una exploración física completa.
En la historia clínica deben quedar correctamente reflejados los síntomas de aparición reciente como la cefalea, los vómitos, los trastornos visuales, los cambio en el estado de conciencia, así como averiguar posibles traumatismos craneoencefálicos previos, por ser la causa más frecuente de hipertensión intracraneal.
Como métodos de exploración complementaria, los más útiles son el TAC cerebral, la RMN cerebral, la radiografía craneal y la angiografía cerebral.
Tratamiento
En el manejo de la hipertensión intracraneal debe investigarse primero la causa de la misma, utilizando entonces un tratamiento u otro, médico o quirúrgico.
Se emplean medidas de orden general como estimular la ventilación, elevar el cabezal a 30-45º, asegurar un buen aporte de oxígeno y mantener un buen equilibrio entre los líquidos corporales.
El manitol es un diurético osmótico que se utiliza para disminuir la presión intracraneal. Los glucorticoides se emplean en casos de edemas asociados a masas cerebrales como los tumores.
En casos de existir una masa intracraneal que ocupa espacio y aumenta el volumen intracraneal como ocurre en los hematomas, tumores cerebrales, edema cerebral e infarto cerebral, el tratamiento de elección es quirúrgico mediante una descompresión quirúrgica.

martes, 25 de marzo de 2014

comunicación interventricular

Comunicación interventricular
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Un defecto del tabique es un orificio en la pared muscular que separa las cavidades derechas del corazón de las cavidades izquierdas. El defecto del tabique a veces se denomina «soplo».
Si un bebé nace con un orificio en el tabique, la sangre se escapa por él, pasando del lado izquierdo del corazón al derecho. Si es poca la cantidad de sangre que se escapa, los problemas posiblemente sean leves. Pero si es mucha la cantidad, el corazón trata de compensar y se agranda. Los niños que tienen un defecto del tabique generalmente tienen dificultad para respirar y un retraso del crecimiento.
¿Qué es la comunicación interventricular?
La comunicación interventricular (CIV) es un defecto del tabique interventricular, es decir, un orificio en la parte del tabique que separa las cavidades inferiores del corazón (los ventrículos). Normalmente, el ventrículo izquierdo bombea sangre rica en oxígeno a la aorta, que lleva la sangre que ha circulado por el corazón y los pulmones al resto del organismo. Pero cuando hay una CIV, un poco de esa sangre es impulsada a través del orificio al ventrículo derecho en lugar de circular en forma normal al resto del organismo.
Del ventrículo derecho, la sangre pasa por la arteria pulmonar a los pulmones. Los vasos sanguíneos de los pulmones pueden dañarse debido al volumen elevado de sangre que reciben del ventrículo derecho.
Los ventrículos izquierdo y derecho también pueden verse obligados a trabajar más. Al tratar de suministrar al organismo suficiente sangre, el ventrículo izquierdo podría verse obligado a bombear más fuerte y rápido de lo normal. Este esfuerzo adicional puede agrandar el corazón.

Ilustración de una comunicación interventricular.





















¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas de la CIV incluyen:
  • Falta de aliento
  • Piel pálida
  • Respiración rápida
  • Frecuencia cardíaca (pulso) rápida
  • Frecuentes infecciones respiratorias
  • Retraso del crecimiento
Los síntomas pueden no aparecer hasta varios días o semanas después del nacimiento.
¿Cómo se trata?
Muchos niños con CIV no necesitan cirugía. El orificio puede cerrarse en forma natural durante los primeros siete años de vida o puede ser demasiado pequeño como para dañar el corazón y los pulmones.
Pero si el orificio es grande, podría ser necesario realizar una intervención quirúrgica. El cerclaje de la arteria pulmonar es un tipo de intervención que se emplea para corregir provisoriamente las comunicaciones interventriculares. Consiste en usar una cinta para reducir el calibre de la arteria pulmonar, lo cual reduce el flujo de sangre y la presión en los pulmones. Más adelante, cuando el niño es más grande, puede retirarse la cinta y corregirse el defecto mediante una intervención de corazón abierto. Aunque el cerclaje de la arteria pulmonar no repara el orificio, reduce el volumen y la presión de la sangre dentro de la arteria pulmonar.
Si es necesario reparar el orificio, éste puede cerrarse suturando los bordes o taparse con un parche.

lunes, 24 de marzo de 2014